DÍA DE LA MUJER MALTRATADA: EN TERRENO DE NADIE. POEMA DE CARMEN FORMOSO LAPIDO

En terreno de nadie.   POEMA de CARMEN FORMOSO LAPIDO

Estoy en terreno de nadie, es decir, en terreno de todos,

donde las palabras no significan lo que puedas entender,

puesto que su significado está sin definir por quien las lea,

y porque es un repertorio idiosincrásico

sacado del árbol del verbo, del activo y el pasivo…

Y aquí, las preposiciones tienen peculiar construcción,

con figuras invertidas sin orden natural,

para que tú reconozcas en este dibujo tu rostro

y los conceptos que rigen tu ensoberbecida vida,

y el sitio en que está oculta la aberración de tu mente

con tú base de datos y tus actos de cobardía,

el envilecimiento de tu criterio desvalido,

en la morada de la deshonesta perversión,

pero acorde con el menoscabo de tu honra

y tus malas primaveras y el fatal otoño…

 

El antecedente con el consecuente y su cacofonía,

ocultando entre gente como tú la furia,

disimulando con disfraces tu peculiar ética

y  tus desviadas ideas… Este acosandor implacable

va acrecentándose más y más, con sus alarmas activadas

para no dar la cara, durmiendo despues a bote pronto

mientras ella llora en silencio en el suelo tirada

dispuesta a denunciar porque ya no puede más…

 

Viviendo en un cúmulo de errores y males,

la palabra engaña porque participa del arte,

y el hombre acostumbrado a faltar a ella,

está dispuesto a suponer que así le respetarán más,

y esto repugna al que conoce por experiencia

su deliberado intento de engañar…

Y la mujer, ya perturbada por su maltratador,

recibe esas palabras de engaño entre intuiciones y sensaciones,

inclinandose hacia su relato cada vez más sorprendente,

y el individuo, ya confiado, la engaña una y muchas más veces,

moviendose como pez en el agua, entre sus bajas pasiones,

mientras ella se mueve lentamente entre la esperanza y el temor:

hasta que el individuo la golpea de nuevo,

ella, sin reponerse, amortigua los golpes

con su frente humillada entre el terror.

 

Y su realidad se mezcla con el artilugio de la mentira,

y va cediendo a la necesidad de sobrevivir,

y se autoconvence de que lo que pasa es culpa de ella

y sólo de ella por su inepcia…

Y se imagina en la coyuntura de escoger

entre la seguridad y el infortunio,

o entre la esclavitud o la libertad…

Y el violento maltratador de palabra y de obra,

tú, que presumes de no tener mandato de alejamiento,

terminarás matando a tu pareja para poder descansar,

matarás a la persona que dices querer, y delante de tus hijos,

y dirás después convencido de que lo hiciste porque era tuya…

porque cuando os casasteis (quisiste ender)

que lo que decía el cura, era ni más ni menos, aquello del chiste:

“esclava te doy y no mujer, trátala como a burra de alquiler”

 

Y así seguirán las cosas, paliza tras paliza…

Hasta que tu, mujer, te decidas a denunciarlo.

Porque el agua ya rebosa al vaso.

Porque has visualizado un flash sobre tu futuro.

Porque tú vales mucho.

Porque eres más fuerte de lo que te dejaban pensar.

Porque ya sabes que debes salir de ahí ¡ahora ya!…

Por eso y por muchas cosas más…

Salir porque mañana te matará…

Salir para caminar hacia la libertad y hacia la dignidad,

Salir para volver a ser persona, sin miedos.

Salir para entrar en un mundo mejor.

Salir sin temores, porque todos te ayudarán

Salir de ahí, salir, salir… ¡YA!…

Salir ahora… ¡YA!

 

                     Carmen Formoso Lapido